Un día, con mis tíos, fuimos al rio Ubagua y preparamos una paella en su casa. Llegamos al río y nos dimos un baño. Después de comer jugamos con la arena, hicimos una casa y un puente y echamos agua sobre él. Cada vez caía más arena.
Hacía mucho calor, el sol nos quemaba y nos metimos de nuevo al agua. Cada vez que subíamos a una de las rocas nos resbalábamos. Salimos del agua y jugamos a cubrirnos con arena. Primero le cubrimos a Michael y luego me cubrieron a mí. Nos seguíamos quemando y nos metimos al río con las aletas. Hicimos carreras, casi siempre ganaba yo pero bueno…, a veces Verónica. Luego salimos y jugamos a ver quién cogía más bichos. Yo tapé con la arena sesenta y seis y Verónica cincuenta y cinco.
Al anochecer dije: “¡Qué rápido pasa el día!” En seguida sacamos la tienda de campaña y nos tumbamos. Mi tío vio unas flores que alumbraban. Al cabo de un rato, Verónica, Michael y yo nos metimos en el coche y mis tíos y Patxi en la tienda. Así nos dormimos.
Escrito por sextoyquintodemendi