Un día, con mis tíos, fuimos al rio Ubagua y preparamos una paella en su casa. Llegamos al río y nos dimos un baño. Después de comer jugamos con la arena, hicimos una casa y un puente y echamos agua sobre él. Cada vez caía más arena.
Hacía mucho calor, el sol nos quemaba y nos metimos de nuevo al agua. Cada vez que subíamos a una de las rocas nos resbalábamos. Salimos del agua y jugamos a cubrirnos con arena. Primero le cubrimos a Michael y luego me cubrieron a mí. Nos seguíamos quemando y nos metimos al río con las aletas. Hicimos carreras, casi siempre ganaba yo pero bueno…, a veces Verónica. Luego salimos y jugamos a ver quién cogía más bichos. Yo tapé con la arena sesenta y seis y Verónica cincuenta y cinco.
Al anochecer dije: “¡Qué rápido pasa el día!” En seguida sacamos la tienda de campaña y nos tumbamos. Mi tío vio unas flores que alumbraban. Al cabo de un rato, Verónica, Michael y yo nos metimos en el coche y mis tíos y Patxi en la tienda. Así nos dormimos.
Escrito por sextoyquintodemendi
que me tomé hace un minuto, bueno no importa creo que la palabra era crítica !BUUUUUURP¡ ¿Qué hago yo aquí? Ah sí tengo que leeros la crítica que Homer escribió porque tenía que ir hoy al bar de Moe. Ejem, ejem… Érase una vez una niña llamada caperucita y…!Uy¡ perdón estaba leyendo el cuento de caperucita de mi hija a la que no he visto nunca porque no existe. Esperad que busque en mis bolsillos: Una botella de cerveza de dos litros, una chapa oxidada, un osito de peluche, un sandwich mordisqueado, un abrebotellas, ah no que era mi último diente de leche que se me cayó con seis años. Una pulsera del resto de mis dientes… Pero no está la crítica. Bueno, me voy al bar de Moe.